S lo estrecho contra su pecho, le dijo que lo amaba más que
nada en el mundo, F se volvió hacia él,
lo miro por primera vez y le dijo que le creía…
Mucho tiempo después J le llamo: “soy yo”, le dijo. F lo reconoció. J dijo: “solo quería oír
tu voz. Soy yo”, guardaron silencio. J dijo que todos los días sin falta en alguno momento sin que
se lo propusiera su imagen volvía a su memoria. Su voz temblaba. F evocó
aquella voz y sintió pena, después ya no supieron que decirse, y después J se
lo dijo. Le dijo que se arrepentía, que aún lo amaba, que nunca podría dejar de
amarlo, que lo amaría hasta la muerte. J escucho entonces el llanto de F al teléfono.
Lloró también. F se tumbó en la cama. Siguió llorando. Recordándose de él como del
olvido del amor mismo, como del horror del olvido
He aquí el resultado de todo este tiempo en el que he
querido decirte que te amaba, gritarlo…. Eso es todo.
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