miércoles, 2 de octubre de 2013

2 de octubre 2013

Hoy se conmemora...
Con-memoración del 2 de octubre de 1968... Un día que está en la memoria de ¿quién? Para muchos, y podría decir que para la mayoría, es y fue sólo un mito. La poderosa Televisa en ese entonces dijo que no ocurría nada, que era un día soleado y que algunos, sólo algunos estudiantes andaban haciendo quehaceres de vándalo. Miles murieron por algunas bendiciones de las que hoy en d...ía gozamos. ¡Vaya forma de agradecerlo amado pueblo!
¿Cómo se recuerda aquél día después de 45 años? Con sólo imágenes y discursos lindamente elaborados de quienes indolorosamente lo vivieron.
¿De qué hablan hoy día, uno importante en nuestra historia, la mayoría de nuestros brillantes estudiantes? De cómo chingan los de la CNTE tapando nuestras calles, de cómo violan nuestros derechos y de cuándo de van a largar, en temas "profundos"; otros temas: qué buena esta esa vieja, ¿cómo te la cogerías?, no tengo lana para ir al perreo y para la puta mona, amo el face porque con eso ya tengo mil amigos y entre más seguidores soy más importante y muchos más que "quieren", lo que me produce felicidad.
¿De qué hablan hoy día, uno importante en nuestra historia, la mayoría de nuestros brillantes ciudadanos? Pinche CNTE, por su culpa llego tarde al trabajo, por qué no se van a dar clase, por eso los pinches alumnos son unos pendejos y el país está como está.
Hoy 2 de octubre no estamos de luto por las muertes de hace 45 años, estamos inmersos en nuestras simples e infelices vidas, criticando y desestimando la lucha que otro grupo hace para tener un mejor país.
Hoy 2 de octubre no estamos de luto por las muertes de hace 45 años, estamos dando la espalda al pasado y permitiendo que la historia se repita: que unos cuantos mueran y pierdan para que mañana yo esté "mejor" de lo que hoy puedo estar, estando al pie del cañón.
Hoy 2 de octubre no sólo me duele la muerte de esos estudiantes hace 45 años, sino la misma actitud de mis paisanos, esa misma que contribuyó a la muerte de miles de mentes y personas brillantes.

Septiembre

El ambiente huele a fiesta: alcohol, marihuana, pólvora. Todo mundo corre de un lado a otro haciendo los preparativos necesarios, ya sea para salir de casa o bien celebrar este 15 de septiembre en su propio domicilio.
Pero desde mi perspectiva no sólo hay que celebrar un año más de independencia; sino el desarrollo de mediocridad, incredulidad, fe en la televisión, nihilismo, indolencia y estupid...ez que los mexicanos en general hemos obtenido cuando permitimos que un "Don Nadie" llamando EPN nos gobierna de una forma ilegítima, violenta a nuestros derechos y burlándose de nosotros con su doble discurso.
Después de ir a marchas y ver el porcentaje de mexicanos que acudimos a protestar, pienso que más que día de celebración, es un día de lamentaciones y de golpes en la cabeza, por criticar a quienes nos oponemos a lo que hoy afecta a millones: la venta de los energéticos y las leyes y reformas que sólo benefician a los millonarios, aún a costa de los más pobres y marginales, quienes desde la perspectiva de su televisor critican a los "revoltosos, huevones y sin quehacer" quejosos.
Hoy para mí es un día de tristeza, porque no me gustan las cadenas, pero vivo con ellas cuando mi pueblo ama usarlas, sólo que de un color diferente: verde, blanco y rojo; pero en vez de un águila, tiene las iniciales "PRI".
Hoy para mí es un día de tristeza cuando mi pueblo irá a gritar la independencia de hace 203 años, pero firma de propia mano su esclavitud a un monstruo que ha lo torturado, pisado y hecho mierda junto con su nación por más de 70 años.
Hoy para mí es un día de tristeza, es un día negro, blanco y negro. Me dueles México.

Llévate...

Te extraño, pero agradezco que te hayas ido.
Te amo, pero no estoy solo.
Me encarcelaste, pero lograré escapar, aunque me lleve toda la vida.
Llévate ese dolor que me causaste.
Llévate la vergüenza que me diste.
Llévate esa rabia que me generaste.
Llévate ese odio que me ocasionaste.
Llévate toda la furia que siento y que casi me mata.
Llévate todo aquello que no me pertenece...

Oro Negro.

Para Enrique Perra Nieto, la Reforma Energética no propiciará la entrega de Pemex a los particulares, sino que seguirá siendo de los mexicanos, pero mis dudas razonables son: ¿pertenece a cuáles mexicanos?, ¿al sindicato?, ¿al gobierno corrupto que mama sus recursos y los utiliza en el beneficio de sólo unos cuantos?, ¿qué mexicanos son los dueños?

Para Enrique Perra Nieto, la Reforma Energética permitirá sacar del rezago económico a México, el hombre olvidó que han sido los políticos corruptos y no los energéticos obtenidos, los que han llevado a este País a la oscuridad y la miseria, a pesar del poder que ese oro negro significa...

jueves, 26 de julio de 2012

¿Escribir servirá de algo?

¿Escribir servirá de algo? A veces pienso que no.

Mis pensamientos son más complicados de hilar que las palabras.

¿Cómo expresarlos gráficamente si ni siquiera lo hago físicamente?



¿Escribir servirá de algo? A veces pienso que no.

Hoy quise escribir tu nombre como otrora lo hacía.

Y no recordé ni una letra.



Una imagen recorrió mi mente y trate de evocarte.

Pero como si se tratará de otro idioma, uno desconocido,

No pude argüir una palabra alguna.



¿Escribir servirá de algo? A veces pienso que no.

Las comas y los puntos escapan de mí cada vez que los  trazo.

Huyen como si quisieran ahorcarme desde mis manos.

Me dejan al desamparo de la locura y la mutilación.



¿Escribir servirá de algo? A veces pienso que no.

Quiero redactar rimas, poemas, cuentos.

Y termino cifrando desgracias.



Quiero aprender el arte de escribir.

Rompo lápices y plumas intentándolo.

Pero solo garabateo incoherencias.


¿Escribir servirá de algo? A veces pienso que no.

Intento aprender nuevos idiomas.

Trato de regresar a mis viejas lenguas de niño, de madre, de hermano.

Y nada.



Mi memoria ha perecido ante los años.

No puede ni siquiera pronunciar un adiós.



¿Escribir servirá de algo? Hoy creo que sí.

En una foto vieja leí tu nombre escrito por ti.

Escrito en ese idioma único que me enseñaste.

Ese idioma con el que puedo conjurarte.

Me sirvió para nuevamente escribir tu nombre.

Tu nombre que es suave y fresco.

viernes, 27 de enero de 2012

A la orilla del mar

Y ese día caminaba por la orilla del mar, el mar que nos creamos, ese mar: un dios poderoso, imponente y sin vida que ahora mojaba mis pies... buscaba en el horizonte una señal de tu existencia. No la encontré.
Escribí tu nombre en la arena y vi como las olas lo borraban, así como borraste tu amor por mí.  Ese amor que decías tenerme, que decías demostrarme y que decías era sincero y honesto.
Cerré los ojos y quise hacer cuenta de nuestra vida juntos. Transité por esa enorme playa como si paseara en el tiempo. Te recuerdo como en la primera vez y mi corazón se agita,  se excita. Caminé sonriendo y llorando.
Recodé aquella noche en la que un simple puente oscuro y solitario fue testigo de la primera vez que tomé tu mano para darte seguridad, cuando tu primera carta llegó a mis manos y conocí esa letra, que creí, emanaba de tu mano y de tu corazón.
Aún vibro al recordarte llorar la inaugural vez que dije: “Te amo”. Como en ese momento tu cuerpo se aferro al mío sellando sin palabras un: “jamás te dejaré ir…”.
Todavía en mi memoria está la noche en que por primera vez te abrace en mis íntimos sueños y desperté liándote en mi íntima realidad, cuando dormíamos juntos…
Sin darme cuenta, y cegado por la emoción, algo me lastimó un pie. Revisé que fue lo que pasó y encontré una piedra: nuestra primera ruptura, al conocer los “quienes” estaban en tu vida y que evitan fueras mío por completo.
Al retomar mi andar por la playa, doy cuenta que la suave arena ha terminado y ahora el camino es de piedras.
Más y más piedras se agregan al paisaje, junto a ellas hay partes humanas: piernas, corazones, piel y cráneos de las personas que te amaban, de esas personas a las que abandonaste buscando tu suerte.
Ahora la playa se torna en mi contra, y violenta destroza mis pies, merma mis fuerzas. Por un momento me detengo, a lo lejos te veo en un carnaval, te veo con seres que mi mente no logra descifrar. Tomo fuerzas y  avanzo hacia ti.
De repente una montaña se atraviesa en mí camino.  Al intentar subirla pierdo un brazo. Mutilado la escalo. Logro verte más de cerca.
Tropiezo, y en la caída pierdo un pie. No puedo continuar, pero casi te toco, casi llego a ti. Ahora de rodillas avanzo y doy un esfuerzo más... ya estoy cerca de ti.
Imágenes terribles es todo lo que encuentro frente a mí: en una cueva, tú estás de fiesta con aves de rapiña, chacales, carroñeros y toda suerte de inmundicia. Todos metidos en una inmunda charca de oro. Entre carcajadas se arrojan piedras preciosas entre sí, mientras bailan al ritmo de una sensual melodía.
Dentro de ese antro de adoración pagana se erige una gigantesca imagen del dios Narciso, quien con arrogantes ojos  y segura presencia miraba el destino de sus invitados.
Impávido miraba como te entrelazabas con eso seres, besabas sus bocas y su sexo, extrayendo el líquido de la vida. Te comportas cual profeta del hedonismo…
Cuando diste cuenta que te observaba, me sonreíste, y una luz vi en tus ojos: la felicidad de ese mundo fantástico al que siempre quisiste pertenecer, del que siempre sentiste el llamado y la necesidad de tu ser.
Repentinamente el dios Narciso posó su mirada en ti. Te sentiste el más afortunado del mundo. Tu cuerpo comenzó a elevarse por los aires.
Congelado observé como tus carnes comenzaban a desprenderse de ti y caían al suelo. Al bajar la mirada, descubrí que la charca dorada era una yerta tumba, llena de huesos, de huesos que otrora fueran adoradores de ese dios que te estregaste, y ahora te destruía.
Traté de alcanzarte para salvarte, y tomé tu mano. Jalaba y jalaba, pero no te desprendías. En un acto de desesperación salté y me aferré a tu cuerpo. Te acercaste a mi oído y sólo proferiste: “mi destino está marcado y me entrego a él”. Instantáneamente caí al suelo, con un esqueleto entre los brazos.
Repentinamente un frío líquido mojó mis pies, abrí los ojos y nuevamente vi el mar. El mar que me despertaba del transe al que me indujo, el transe en el cual me enseñó nuestro futuro. Un futuro del no puedo salvarte de ti mismo y al cual no quiero ser arrastrado.
Y aquí a la orilla del mar, me siento conmigo mismo a esperar que salga el sol y pueda iluminar lo que estaba oculto en ti,  como ese farito de la verdad que sembrabas para iluminar a los monstruos en la niebla que se comerían nuestros girasoles de oro.

viernes, 13 de enero de 2012

Pipus, Mi Hogar.

De entre escombros emerjo  
La luz del sol toca mi desnudo cuerpo
Camino observando a mi alrededor
Sólo ruinas de lo que fue mi hogar quedaron
Vagos recuerdos llegan a mi mente:
Estrepitosas tormentas
Ensordecedores truenos
Cegadoras luces
Insoportable dolor
Estremecente miedo
Avasallante paranoia
Desvaneciente fe
Cuestionante vida
Después
Nada.

Por mi suave mejilla se desliza
Lágrima de mi alma
Lágrima cuestionadora
Lágrima doliente
Lágrima obtusa
Que intenta ocultar
Lo que al ojo no se esconde.

El sol quema mi piel
Escondite alguno
No encuentro
Repentino dolor
Sangrante realidad
Aviso de lo perdido
Ahora hallado.

Gigantescos cuadros
Imágenes arrastran hacia mí
De mi vida contigo.

Enormes pilares
Vencidos sostenes
Hogar destruido
Incansables ojos
Insaciables buscadores
Hambrientos de respuestas.

Torpes pies
Caminantes dolientes
Desmesuradas distancias
Congelantes recuerdos
Destructora soledad
Esclarecida mente
Aterrorizada también
Inconsolable golpe.

Tú y yo
Creadores de destrucción
Incomprensible comunión
Obligada sensación
Vacío de conocimiento
Desesperada búsqueda
Inminente partida
Terrible abandono
Horrible desolación
Interminable llanto
Huesudas rodillas
Sostienen mi cuerpo
Yerto suelo
Posadero también.

Frio viento
Esperanzada mirada
Anhelado encuentro
Nada
Miedo
Desolación
Vacío.

Implacable sol
Destroza mi ser
Mi hogar
Mi esperanza
Mi vida
Tu partida
Ese sol.


Esta es la forma de decir lo mucho que te amo...